La Red del Talento en Alemania

Silvia López Valdezate vive y trabaja en Alemania desde 2010. Es ingeniera de Telecomunicaciones por la Universidad de Valladolid y toda su vida profesional ha estado ligada al sector de la automoción. Como muchos otros miembros de la Red, llegó a Alemania con la idea de realizar unas prácticas y su proyecto fin de carrera, pero lo que iba a ser una estancia de un año terminó convirtiéndose en un proyecto de vida de más de 16.

Actualmente trabaja en Bosch, empresa en la que ha construido toda su trayectoria profesional. Comenzó como desarrolladora de software y en la actualidad lidera un equipo que trabaja en el software de gran parte de las centralitas del coche, como Powertrain, Active Safety (frenos) o inversores, entre otros sistemas.

¿Qué tipo de colaboraciones o contactos te gustaría encontrar en la Red?

Creo que la Red es una gran oportunidad para ampliar mi red de contactos. Sobre todo, contactos de locales en el extranjero, lo cual es una contradicción que me encanta.

Además, algo que me motivó mucho a unirme fue la posibilidad de contactar con empresas de mi ciudad, ya que estoy segura de que van a surgir sinergias y colaboraciones muy beneficiosas para todos.

Personalmente, me interesan especialmente las relacionadas con la automoción, y precisamente en ese ámbito Valladolid tiene mucho y bueno que aportar.

Algo que me está sorprendiendo muy gratamente son los encuentros online que se están organizando desde la Red, ya sean sesiones con expertos o con empresarios locales. Por ahora, las personas invitadas tienen mucho e interesante que contar y se tratan temas que a mí, personalmente, me interesan mucho.

¿Qué echas de menos de Valladolid o de tu vida allí? ¿Entra en tus planes volver en algún momento?

En Alemania llevo una vida cómoda, tranquila y feliz. Además, tengo un trabajo que me motiva mucho, me aporta y me da la oportunidad de crecer y aprender cada día.

Pero, de alguna manera, la idea de volver a casa siempre está ahí. Al final se echa de menos, sobre todo, a la familia —me da mucha pena que mi hijo esté creciendo lejos de sus abuelos—, pero también a los amigos, el salir de tapas por Valladolid o ir a Zorrilla a ver al Pucela.

Nunca he descartado la idea de volver, pero siempre ocurre algo que lo pospone: un proyecto, un ascenso, una nueva oportunidad… o quizás el miedo a salir de la zona de confort. Quién sabe…

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