Javier Cedrón es graduado en Nutrición Humana y Dietética. Una vez terminados sus estudios en la Universidad de Valladolid, viajó a Ecuador, donde trabajó como profesor de inglés. Una experiencia personal que marcó profundamente su forma de entender el trabajo y la vida en el extranjero.
Después de aquella primera experiencia en Latinoamérica, se trasladó a Budapest, donde vive y trabaja desde 2018. Actualmente dirige distintos equipos de Asuntos Regulatorios en los Headquarters de Sanofi en Budapest, uno de los mayores hubs a nivel mundial dentro del sector farmacéutico.
¿Qué esperas de la Red del Talento?
Cuando llevas mucho tiempo viviendo fuera – como es el caso de muchos de nosotros – es relativamente fácil acabar desconectando de tu vida en el lugar de origen: las llamadas que antes eran semanales pasan a ser mensuales, y los amigos con los que antes estabas al día ahora llevan semanas sin saber de ti.
Por este motivo, y también porque hoy en día contar con una red de contactos amplia y de calidad es un factor clave en el desarrollo profesional, no dudé en unirme a la Red cuando se pusieron en contacto conmigo.
De la Red espero conocer a personas con un gran talento y trayectorias profesionales destacadas, con las que compartir un origen y un background cultural común. Al mismo tiempo, confío en poder aportar valor a través de mi experiencia en el entorno corporativo internacional, ya sea participando en las distintas jornadas y sesiones que se organizan a lo largo del año o, quién sabe, colaborando en proyectos futuros.
¿Qué echas de menos de tu vida en Valladolid?
A medida que voy creciendo, cada vez echo más de menos pequeños aspectos del día a día en España: la comida, el ambiente social o gestos tan simples como ir al cine o al teatro con tu familia y disfrutar de una película o una obra de temática nacional.
El hecho de tener dos sobrinos de 2 y 0 años respectivamente también me hace ir de visita más frecuentemente.
Con el tiempo, también he tomado mayor conciencia de la suerte que tenemos en España en cuanto a servicios públicos – educación, sanidad o atención a la dependencia – que, con todas sus imperfecciones, siguen situándose muy por encima de la media.